El pasado 3 de mayo de 2019, una noticia sobre las malas prácticas médicas y un estremecedor contagio de VIH resonó alrededor del mundo.
De acuerdo con AFP, al menos 90 personas, incluidos 65 niños, fueron contaminados con el virus de inmnunodeficiencia humana (VIH) en Larkana, al sur de Pakistán, después de que un médico utilizara una jeringa contaminada para inyectar a todos los pacientes.
De acuerdo con un documento de la policía local, la fuente de la difusión de la enfermedad era la clínica donde supuestamente laboraba el médico detenido, quien es portador del virus.
Una semana antes, las autoridades se encontraban en estado de alerta después de que 18 niños de la ciudad de Larkana dieran positivo en las pruebas de VIH, lo que llevó a los responsables de salud a realizar un análisis más amplio.
El nuevo análisis, realizado a porciones más grandes de la población que visitó la clínica en los últimos años, detectó a más de 90 personas que resultaron ser ‘seropositivos‘.
Otros funcionarios del sistema de salud pakistaní confirmaron la contaminación de VIH. La ministra de Salud de la provincia de Sindh, Azra Pechuho, especificó que se realizaron pruebas en los padres de los niños infectados y confirmó que se obtuvieron resultados negativos.
Después de lo ocurrido, el sector Salud de Pakistán ha lanzado múltiples campañas de análisis y prevención a mayor escala, con el fin de corroborar que no haya más infectados e informar a la población sobre los posibles riesgos.

Es realmente asombroso e inadmisible que un profesional de la salud use la misma jeringa para administrar cualquier medicación a mas de un paciente, eso significa que este supuesto medico o no lo es tal o su estado mental esta en tela de juicio, de cualquier manera es un individuo muy peligroso, quien debe ser sometido a una sanción muy drástica y por cierto no puede mas ejercer la profesión de medico, es realmente un asesino y como tal merece ser encarcelado de por vida.