
Un cuento de hadas; Islandia y su primer Mundial
Cuando el árbitro austriaco Harald Lechner dio el pitado final del Islandia contra Kosovo, último partido de eliminatorias rumbo al Mundial de 2018, el regocijo en Reikiavik fue total. Lo que al principio parecía un cuento de hadas, a estas alturas era una realidad absoluta: Islandia, la pequeña isla europea, había clasificado por primera vez a un Mundial de futbol.
No sería el único que mostraría el sentir general de la nación, pues el presidente Thorlacius Jóhannesson manifestó: «Este increíble éxito le hace muy bien a nuestro país. Estamos divididos en muchas cosas, pero este equipo nos ayuda a estar más unidos”.
Lo cierto es que el logro realizado por los islandeses no es gracias a la suerte ni a la coincidencia.
Hace más de 15 años, el gobierno de aquel país invitó a los jóvenes a realizar deporte en vez de consumir drogas o beber alcohol. El problema, en el caso del balompié, fue que debido a las condiciones climatológicas de la nación -la temperatura regular va de los menos tres grados a los cinco grados- no se contaba con muchas canchas de futbol en óptimas condiciones.




