Bajo fuertes medidas de seguridad, el presidente Enrique Peña Nieto visitó el Hospital Regional Militar de Mazatlán, Sinaloa, donde son atendidos los diez elementos del Ejército mexicano que fueron lesionados durante el ataque que sufrieron a manos del crimen organizado, el viernes pasado en Culiacán.
A ellos, les manifestó su apoyo y solidaridad, así como sus deseos de una pronta recuperación.
Ahí mismo, el mandatario se reunió con los familiares de los otros cinco soldados que perdieron la vida durante estos mismos hechos violentos, a quienes les expresó de manera personal sus condolencias y su compromiso por detener y llevar a juicio a los responsables.
Destacó que los militares son ejemplo “de que la misión no es fácil y que hay que tener un gran valor, una enorme valentía y un gran coraje para seguir al frente y cumpliéndole a México en estas difíciles tareas”.
El Jefe del Ejecutivo llegó al Aeropuerto Internacional de Mazatlán minutos después de las 16:00 horas, hora local, acompañado de los secretarios de la Defensa, general Salvador Cienfuegos Zepeda, y de Marina, almirante Vidal Francisco Soberón, así como del jefe del Estado Mayor Presidencial, Roberto Miranda.
Ahí fue recibido por el gobernador Mario López Valdez con quien voló en helicóptero a las instalaciones de este nosocomio que fuera inaugurado por él mismo el pasado 29 de agosto.
Luego de recorrer las áreas de recuperación, terapia psicológica y terapia intensiva del hospital donde reciben atención médica los militares, el también Comandante Supremo de las Fuerzas Armadas les manifestó “el orgullo que da tener elementos del Ejército bien resueltos y bien comprometidos”.




