El congoleño Denis Mukwege y la iraquí Nadia Murad recibieron este lunes el Nobel de la Paz de este año en el ayuntamiento de Oslo por sus esfuerzos para acabar con el uso de la violencia sexual como arma de guerra y en conflictos armados.
Ambos han contribuido a hacer visible y a combatir ese tipo de violencia, destacó en su fallo el pasado octubre el Comité Nobel Noruego: Mukwege, por su dedicación a ayudar a las damnificadas del conflicto bélico en el Congo, y Murad, por su condición de víctima y por denunciar públicamente los abusos.
Perteneciente a los yazidíes, una minoría religiosa de etnia kurda asentada en el norte de Irak, Murad fue secuestrada junto a miles de jóvenes por el grupo terrorista Estado Islámico (EI), que pretendía exterminar a esa etnia y usaba a sus mujeres como esclavas sexuales, pero logró huir a los tres meses de su cautiverio.
Si Mukwege ha dedicado su vida a defender a las víctimas de la violencia sexual en tiempo de guerra, Murad es “el testigo que cuenta los abusos perpetrados contra ella y contra otros”.
La activista iraquí Nadia Murad y el médico congoleño Denis Mukwege reclamaron el fin de la impunidad de quienes cometen abusos sexuales en conflictos armados al recibir el Nobel de la Paz en el ayuntamiento de Oslo.
