DACA es un permiso especial para que hijos de migrantes indocumentados puedan estudiar y trabajar.
“Yo soy María Gracia Ghio, vine aquí a los cuatro años y medio. Mi familia es de Perú”, dijo la dreamer María Gracia Ghio.
María cursa el primer año de la carrera de Antropología. Es una de los 36 mil alumnos de la Universidad de Arizona, una de los 80 dreamers que estudian ahí.
En unos meses vence su permiso DACA y debe empezar el trámite de renovación, pero los golpes de timón que ha dado Donald Trump en sus primeros días la Casa Blanca la hacen dudar.
“Tengo miedo porque siempre el presidente dice que no sabe lo que va a hacer, siempre cambia de parecer”, afirmó María.
Según Trump, los 800 mil dreamers que hay en todo el país no deben temer por las órdenes ejecutivas, su discurso ha sido contradictorio:
“Vamos a ponerle fin de manera inmediata a esas dos órdenes de amnistía ilegales del presidente Obama que desafían las leyes federales y la constitución”, dijo Donald Trump el 31 de agosto de 2016
El 25 de enero de 2017, Trump como presidente de Estados Unidos afirmó: “No deberían preocuparse mucho. Están aquí ilegalmente. No deberían preocuparse mucho. Tengo un corazón grande”.
El programa DACA, resultado de una orden ejecutiva firmada por Barack Obama, no sólo ha beneficiado a los hijos de migrantes.
De junio de 2012 a septiembre de 2016 los dreamers han pagado al gobierno estadounidense más de 710 millones de dólares.
Cada solicitud cuesta 465 dólares y debe hacerse cada dos años, de acuerdo con cifras del Departamento de Seguridad Nacional, en esos 4 años se hicieron un millón 528 mil 479 trámites de primera vez y de renovación.
