El gobierno federal encarceló al exgobernador de Baja California, Ernesto Ruffo Appel, acusándolo de delincuencia organizada y contrabando. La FGR identificó a Ruffo Appel como uno de los presuntos responsables de una red dedicada al contrabando de combustibles mediante operaciones de importación con documentación presuntamente irregular; Huachicol Fiscal, para decirlo de manera más simple.
Qué interesante coincidencia, con lo que le está pasando al partido Morena.
En estos momentos, en los que la 4T vive una de sus peores crisis por los tres audios dados a conocer en donde se exhibe a la gobernadora de Baja California (la morenista Marina del Pilar), acordar encontrarse en Panamá y en Tijuana con presuntos agentes del FBI para entregarles información sobre la seguridad pública del país, resulta que detienen y encarcelan al exgobernador del PAN, hoy integrante del nuevo partido político Somos Mx.
Desde luego que la información ofrecida por Marina del Pilar está a su alcance por el cargo público que ostenta y estamos ante un caso evidente de violación a la soberanía nacional y traición a la patria, por “comprometer” de esa manera al país a cambio de beneficios personales, como que le regresen la visa que le suspendieron en 2025 los norteamericanos por narco-terrorismo.
Ante estos hechos y contexto, hay que analizar lo que pasa con Ruffo Appel.
Morena, tiene una gobernadora más, señalada de tener vínculos con la delincuencia organiza, como hace ya unos meses estuvo el gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, quien tuvo que dejar el cargo y esconderse protegido por el gobierno federal para controlar el daño a la marca política Morena y a la presidenta Claudia Sheinbaum.
Lo que sí paso del caso Rocha Moya, es que la presidenta y su partido político aprendieron la lección: sabiendo que vendrían más gobernadoras y gobernadores exhibidos por sus claros vínculos con criminales, se apresuraron a armar expedientes para levantar cortinas de humo, aplicar justicia selectiva y encarcelar rápidamente a opositores políticos.
¿O por qué no hicieron lo mismo con el senador Adán Augusto, exgobernador morenista de Tabasco que permitió la creación del grupo criminal “La Barredora”, el cual asoló a su tierra con extorsiones, huachicol y homicidios? ¿Por qué no lo detuvieron y encarcelaron?
¿O por qué no hicieron lo mismo con Andy López Beltrán y sus amigos, quienes se encargaron de “construir” toda la infraestructura del Tren Interoceánico, que hoy es un peligro inminente de muerte y ya ha cobrado la vida de 14 personas por descarrilamiento?
¿O por qué no detuvieron al exsecretario de la Marina del presidente López Obrador, señalado de crear la red más grande de Huachicol Fiscal que ha generado el robo más grande en la historia de México, de hasta 650 mil millones de pesos?
¿O por qué no detuvieron al hermano de López Obrador, Pío López Obrador, a quien se le vio recibiendo sobres amarillos con dinero no reportado al fisco para “financiar el movimiento” que llevó al poder a Obrador en 2018?
Es un hecho innegable, el partido Morena ha llegado al poder con la complicidad del PT y del PVEM, y de la mano de grupos oscuros, de dinero ilegal, de delitos y de violación a las leyes, pero, además, haciéndole favores a esos grupos oscuros; por eso se explica que la presidenta Claudia Sheinbaum y su partido Morena protejan a capa y espada a los morenistas señalados como delincuentes.
Morena es un peligro para México, para su economía y para el patrimonio de la gente, y solo el voto masivo en 2027 puede cambiar las cosas.
Veremos si las y los ciudadanos despiertan.
*El autor es consultor y capacitador para precampañas y campañas, tiene estudios de doctorado en Política, de maestría en Comunicación, de maestría en Neuromarketing, de maestría en Ciencia Política y de licenciatura en Derecho / Redes sociales: @ChristiánConAcento




