El teatro electoral no descansa. Este viernes 21 de agosto, el INE iniciará la etapa de entrevistas a los 30 aspirantes que buscan ocupar la Presidencia y las cuatro consejerías vacantes del IEM. Para que la simulación se vista de gala y pretenda convencernos de que aún hay un órgano imparcial para organizar la próxima elección en Michoacán.
Lo que veremos el 21 de agosto no será un proceso de selección riguroso. Será una puesta en escena diseñada para legitimar lo que ya está decidido desde hace meses: la captura total del Instituto Electoral de Michoacán. Las entrevistas son el último acto de una obra que comenzó con la destitución de los consejeros incómodos, continuó con una convocatoria exprés y ahora termina con el desfile de los mismos perfiles de siempre, los que han demostrado una y otra vez que su única virtud es no incomodar.
Las pruebas: un simulacro dentro del simulacro
El INE nos ha vendido la idea de un proceso riguroso: examen de conocimientos, ensayo, prueba de competencias gerenciales. Todo muy técnico, todo muy académico. Pero la realidad es que las pruebas son un mero trámite para darle una pátina de legitimidad a lo que ya está cocinado.
Los resultados de la prueba de competencias gerenciales ya se publicaron. Los hombres obtuvieron puntajes que van del 7.18 al 8.79; las mujeres, del 7.43 al 8.49. Números que no dicen nada. Porque como bien aclara el propio INE, estos resultados «no serán determinantes para continuar en el proceso». Es decir, puedes tener el puntaje más bajo y aún así pasar. Puedes tener el más alto y no significar nada. La prueba de competencias es, en los hechos, un adorno burocrático, un requisito que se cumple porque sí, sin que realmente pese en la decisión final.
Y entonces llegamos a las entrevistas. El momento cumbre. El instante en que los consejeros del INE, encabezados por la presidenta Guadalupe Taddei Zavala y el consejero Jorge Montaño Ventura, se sentarán frente a los aspirantes para «evaluarlos». Pero ¿qué van a evaluar realmente? ¿Su conocimiento técnico? ¿Su independencia? ¿Su capacidad para resistir las presiones políticas? No. Van a evaluar su disposición a obedecer. Su lealtad a la agenda que ya está trazada. Su capacidad para subordinarse.
Los nombres de siempre: la continuidad del desastre
El calendario de entrevistas revela lo que ya sabíamos: los perfiles que más destacan son los que menos valen. Ahí está la favorita Sandra Nalleli Rangel Jiménez, la exdirectora de Organización Electoral del IEM que supervisó la logística durante la época de Ramón Hernández Reyes y Humberto Urquiza Martínez, cuando se documentaron graves irregularidades en la cadena de custodia y en la elaboración de boletas. Hoy, desde el INE, busca regresar como presidenta. Es la prueba viviente de que, en este sistema, los responsables del desaseo administrativo ascienden y no pagan sus responsabilidades.
Ahí está Lilia Hernández Zaragoza, la mejor calificada del examen con 9.30, funcionaria de carrera del INE que conoce el engranaje electoral pero que carece de experiencia en el contexto político de Michoacán. Su perfil es técnico, pero no tiene nada que aportar. Su cercanía al Consejo General del INE le da una ventaja táctica y también la convierte en una figura que garantiza la subordinación.
Ahí está Narda Yareli Jacinto Sierra, quien fue tomada protesta como integrante del Órgano de Justicia Intrapartidario del PRD y fue candidata a diputada por ese partido. Su perfil es partidista, y aunque su desempeño en el ensayo fue el más alto (tres «A»), su militancia política la descalifica para ser un árbitro imparcial.
Ahí está Cecilia Lazo de la Vega de Castro, exdiputada local del PRD que hoy pasa desapercibida en el Órgano Interno de Control del IEM. Su vinculación partidista le quita credibilidad como árbitro imparcial, pero ahí está, en la recta final, como si nada.
Y el resto: María Isabel Suárez García, Elizabeth Guadalupe Vega Chávez, Sara Denisse Morales Hernández, Eréndira Gómez Ledesma, Emili Morales Loaiza, María Isabel Soto Carbajal, Flor Juana Mendoza Zárate, Zianya Paulina Orozco Ávila, Michelle Anahid Hernández Nambo y Griselda Verenise Cázares León. Perfiles operativos, técnicos, con algo de brillo académico, pero sin el oficio, el liderazgo ni la capacidad de negociar en la arena política que el IEM necesita.
No es que las consejerías que se fueron (y las que sobreviven) fueran un ejemplo de excelencia. Eran, en el mejor de los casos, funcionales, y el desastre que heredaron y dejaron lo dice todo. Pero al menos sabían dónde estaban paradas y tenían algún control del caos. Los que vienen no tendrán ni eso: serán piezas dóciles de los directores que ya designaron desde hace tiempo Ramón Hernández, Humberto Urquiza y el nuevo sheriff, Jorge Montaño. Dependencia absoluta, autonomía nula. Y eso, en un árbitro electoral, es simplemente inaceptable.
Imagínense a estos pobres pollitos recién llegados, como encargados de atender un Plan Integral que, en el Calendario de Coordinación, contempla 11,364 actividades a nivel nacional. De ellas, 376 corresponden específicamente a Michoacán, más 896 que, aunque nacionales, son reportadas directamente por la Junta Local Ejecutiva del INE en el estado. Es decir, el operativo ya está diseñado, calendarizado y presupuestado por los directores actuales, los mismos que, con todas sus deficiencias, tienen el control del desastre por el mango. El margen de maniobra de las nuevas consejerías será, de testimonial a nulo.
El verdadero poder: Montaño, Hernández, Urquiza y la toma del IEM
Mientras los aspirantes se preparan para sus entrevistas, el consejero del INE Jorge Montaño Ventura ya le metió mano a la caja del IEM. Puso a sus valedores tabasqueños en puestos clave.
Y detrás de todo, la sombra de Ramón Hernández Reyes sigue alargándose. Desde su puesto como coordinador de asesores del consejero Arturo Chávez en el INE, sigue moviendo las piezas. Él fue quien orquestó las destituciones que dejaron al IEM sumido en el peor desastre de su historia: dividido, inoperante, sin presupuesto para arrancar el proceso electoral y arrastrando una liquidación de partidos mal hecha que costará millones a los ciudadanos. Él es quien perfila a Sandra Nalleli Rangel Jiménez para encabezar el órgano electoral michoacano. Él es quien, desde las sombras, sigue controlando el IEM.
El propio Arturo Chávez, en su toma de protesta, lo dejó claro: «El INE debe caminar al lado de las transformaciones del país». Es decir, el árbitro electoral debe alinearse con el proyecto de gobierno. No es una declaración menor. Es una confesión. Y con esa confesión, todo cobra sentido.
Pero la foto completa no se entiende sin el tercer vértice del triángulo: Humberto Urquiza Martínez, el operador de cabecera del gobernador Alfredo Ramírez Bedolla. Su reaparición en los medios locales no fue un acto casual. Fue un mensaje directo al Consejo General del INE. Urquiza habla porque el gobierno de Bedolla lo mandó a poner las cartas sobre la mesa. Y el mensaje, traducido, es simple: “Ustedes, los del INE, no son los dueños de esta plaza. Aquí mandamos nosotros”.
La red está completa: Montaño llegó para tomar la caja; Hernández, para operar la designación desde el INE; y Urquiza, para recordar que el verdadero dueño del IEM es el gobernador Bedolla, quien definirá el presupuesto y gobernará Michoacán hasta el último segundo de su mandato, le pese a quien le pese. Uno toma el dinero, otro mueve las piezas, el tercero pone las condiciones. Y en medio de todo, el IEM, reducido a un botín.
Conclusión: la simulación no puede ocultar la realidad
El 21 de agosto, los consejeros del INE se sentarán a entrevistar a los aspirantes. Y seguramente saldrán diciendo que fue un proceso riguroso, que se eligió a los mejores, que la democracia ganó. No les crean.
La elección ya está decidida. Los nombres ya están palomeados. Las entrevistas son el último acto de una farsa que comenzó hace meses y que terminará con la designación de una nueva consejera presidenta y cuatro consejerías que no harán más que perpetuar el mismo sistema de poder que ha llevado al IEM al abismo.
La captura del IEM es un hecho. Morena hace y hará lo que quiera. La oposición no existe. Y la ciudadanía, como siempre, paga el costo.
El INE está advertido. Designar a estos perfiles será un fracaso. Solo hay una salida digna: declarar desierto el proceso y ejercer la Facultad de Asunción Total. Cualquier otra vía será simulación y confirmará que la captura del IEM fue una estrategia. No hay punto medio.
Pero el INE no lo hará. Porque el INE ya no es el árbitro neutral que fue concebido. Es un actor más del tablero, alineado con el poder en turno. Y mientras eso siga siendo así, la democracia en Michoacán será una ficción.
Y los ciudadanos, como siempre, seguiremos recibiendo atole sin nada sólido que masticar
