
La Casa de los Tramposos, el reality más aguado del año
«La Grilla en Rosa» de Fabio (versión que no participa en ningún programa de telerrealidad)
Recién terminó una payasada conocida como «La Casa de los Famosos», que careció de famosos y de contenido de calidad. En el dudoso espectáculo de perfectos desconocidos -que tienen como gran logro ser famosos de redes sociales, más alguno que otro fósil del espectáculo, como Sergio Mayer-, muchos mexicanos estaban al pendiente de las estupideces que hicieran o dejaran de hacer en su confinamiento, sin hacer o decir nada fuera de las reglas.
Ganó, según se supo, una cosa que lo más célebre que ha hecho en la vida es ser un meme haciendo cara de fuchi, primer lugar que ya estaba decidido desde mucho antes de que millones de incautos «votaran» por el personaje disfrazado para ser el primer lugar.
Eso es lo mismo que pasa con el otro show montado por el no-estratega Totalmente Palacio Nacional, quien solito complicó la sucesión abriéndola con años de anticipación y con una clara ganadora aún antes de empezar el teatrito de «seleccionar» candidato.
Si en «La Casa de los Famosos» ya había un ganador elegido previamente, lo mismo sucede en el show del Peje, llamado «La Casa de los Tramposos», en donde una cosa reseca que imita en todo a AMLO quiere declararse ganadora del dedazo sin tanto trámite ni teatrito de votaciones, pues ya se sabe que sólo hay uno y sólo un votante: ese tiploso al que le copia hasta el acento tabasqueño para que se sepa que ella es un copia de lo más original que pueda conseguirse.
Los otros participantes en «La Casa de los Tramposos» no desentonan en lo sin chiste y zalameros con la Cecina Sheinbam. Marcelo Ebrard, de quien muchos parecen olvidar a propósito su incompetencia, corrupción y culpas de la Línea 12, era visto como el crayón más brillante de la cajita, pero sin ayuda de nadie más dio al traste a una imagen de moderado y con algo de seso, cuando propuso crear la Secretaría del Bienestar, encargada de velar por las obras corruptas del mesías, y con el nene mediano del Iluminado, Andy López Beltrán, como su titular y guardián de las transas de papito Peje.
Peor aún, en el fin de semana Ebrard se tomó una foto con el tracalerísimo Pío López Obrador, pejecarnal que anda tan impune y agusto tras ser grabado recibiendo dinero ilegal desviado del gobierno de Chiapas y cuyo destinatario era su hermanito, el vándalo de Palacio. Ebrard, urgido por quedar bien buscando el dedazo, le besa los pies y las uñas llenas de mugre de los López Obrador.
El otro corcholato, el ex hermano Adán Augusto López, ya no lo calienta ni el sol tras de que le quitaron a su sugar baby, la ¿diputada? Andrea Chávez, y ahora anda promocionándose con su jetona esposa, quien en público le hace cara de fuchi a la comida que le ofrecen quienes los reciben en su casa. Y todo por andar de galán otoñal. Ándele, qué bueno.
Un cuarto corcholato que sólo fue incluido para aportar al juego el toque naco barriobajero es el Noroñas, despreciable vividor del erario que echa porras a todas las dictaduras de izquierda mientras que siempre se va a pasear a países de primer mundo. Claro que nada va a suceder con él, como no sea que sacará algún otro hueso para seguir viviendo sin trabajar.
Ricardo Monreal, quien decidió «ser nada» antes que llevarle la contraria al autoritario macuspano, vio cumplido su deseo y pasó de nada a ser menos que nada, todo por estar jugando a que se iba a la oposición mientras fingía ser el mediador ante el desgobierno federal. Se quedó como el perro de las dos tortas, y quemó lo poco que le quedaba de prestigio en el trance.
Para no quedarse atrás, en la oposición también se metieron a hacer una mala copia de «La Casa de los Tramposos», y aunque aquí la ganadora por aclamación y demanda popular es Xóchitl Gálvez, en los partidos no hallan cómo zanquearla y hacerle difícil el avance. Pero no les va a quedar de otra que aceptar que los mexicanos la quieren a ella, no a alguien más.
En este punto es donde se pide atentamente que si los mexicanos estuvieron tan atentos y dieron un apoyo de 18.2 millones de votos (así es, aunque no lo puedan creer) a una cosa con cuerpo de boiler en «La Casa de los Famosos», ese mismo número de mexicas bien podrían quitarse la güeva e ir a votar el año que entra, y con ese numerote de sufragios tirarían fácil los menos de 15 millones de votos duros de tontos que apoyan al macuspano.
Tal vez hacer un show con los suspirantes de ambos bandos encerrados en una sola casa no sólo sea una buena idea, si no que hasta podría incentivar a la chinaca popular a quitarse la abulia y preocuparse más por su país, ¿no?
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