
Inicia la liga femenina mexicana llena de polémica por trato a jugadoras
La goleada 3-0 de Pachuca sobre Pumas marcó el viernes el inicio de la primera edición de la Liga mexicana de fútbol femenino, aunque el comienzo quedó envuelto en una fuerte polémica por las denuncias por las condiciones que se le imponen a las jugadoras que participan en el torneo.
El diario «La Jornada» denunció el lunes pasado a través de las declaraciones de una futbolista que prefirió mantener el anonimato que tendrán un tope salarial de 2,500 pesos mexicanos (unos 140 dólares) al mes y que el embarazo será causa de anulación del contrato, situación que contraviene las leyes imperantes en México.
Otras jugadoras han denunciado también la falta de apoyos, como la futbolista Zellyka Arce, pero no se había mencionado el concepto de límite salarial hasta entonces.
«La prohibición del embarazo viene en el formato que envía la Federación a los equipos y que todas deben firmar», según la fuente consultada por el periódico.
Otra jugadora, también anónima, consultada por el diario «Récord» explicó que «no hay topes (límites)» salariales, pero que en otros clubes se les ofrece 5,000 pesos mexicanos (unos 282 dólares) al mes «además de casa, comida y transporte».




