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Imparten taller de Reglas de Operación para programas de la SAGARPA en la CDMX

En medio de encinos, madroños, tepozanes y pinos, se encuentra el recién inaugurado centro de educación ambiental llamado La Gran Palapa (Chikáhuak Zakahkalli). Integran esta sociedad rural ocho mujeres y siete hombres, agricultores, comerciantes y amas de casa, desde jóvenes con entusiasmo, como Gabriela (27), hasta mayores con experiencia, como doña Giralda (78). "Las casas de madera con techo de zacate o palapas eran las tradicionales de nuestros abuelos y hoy son un símbolo del pueblo y de nuestra tradición" dice Gabriela Castor, de 27 años, responsable de los guías, al inicio de su explicación por el sendero donde se conocen las plantas del lugar. "La gente ha ido acabando con nuestras plantas medicinales. Aquí sembramos algunas como toronjil, valeriana, santamaría". La Palapa cuenta con sanitarios ecológicos, aula de proyecciones, un forito al aire libre y fotoceldas para la iluminación. En el setario cultivan hongos setas, después de haber aprendido en varios cursos la técnica, que requiere manipulación en su laboratorio que instalaron. De su vivero sale oyamel y otras especies, para reintroducirlas en el bosque, y con dos ollas de captación se retienen miles de litros de agua para regar los arbolitos y el abono.
En medio de encinos, madroños, tepozanes y pinos, se encuentra el recién inaugurado centro de educación ambiental llamado La Gran Palapa (Chikáhuak Zakahkalli). Integran esta sociedad rural ocho mujeres y siete hombres, agricultores, comerciantes y amas de casa, desde jóvenes con entusiasmo, como Gabriela (27), hasta mayores con experiencia, como doña Giralda (78).
«Las casas de madera con techo de zacate o palapas eran las tradicionales de nuestros abuelos y hoy son un símbolo del pueblo y de nuestra tradición» dice Gabriela Castor, de 27 años, responsable de los guías, al inicio de su explicación por el sendero donde se conocen las plantas del lugar. «La gente ha ido acabando con nuestras plantas medicinales. Aquí sembramos algunas como toronjil, valeriana, santamaría».
La Palapa cuenta con sanitarios ecológicos, aula de proyecciones, un forito al aire libre y fotoceldas para la iluminación. En el setario cultivan hongos setas, después de haber aprendido en varios cursos la técnica, que requiere manipulación en su laboratorio que instalaron. De su vivero sale oyamel y otras especies, para reintroducirlas en el bosque, y con dos ollas de captación se retienen miles de litros de agua para regar los arbolitos y el abono.

La Delegación de la  Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (SAGARPA) en la Ciudad de México realizó por octavo año consecutivo la Reunión de Difusión de Programas para el Sector Rural, con el objetivo de dar a conocer el portafolio de servicios y apoyos que las dependencias del Gobierno Federal y local ofrecen al sector primario.

Durante la inauguración, el director adjunto de planeación y gestión de la SAGARPA, Hilario Valenzuela Corrales, aseguró que “el evento es trascendental para los productores de la ciudad, ya que es el inicio de su actividad, pues a partir del conocimiento de las Reglas de Operación y de la forma en que serán ejecutados los programas  se pueden pueden tomar decisiones importantes en beneficio de su labor y proponer sus proyectos”.
Añadió que la coordinación que se ha logrado entre la SAGARPA y el Gobierno de la Ciudad de México es fundamental para establecer acciones que beneficien al sector agropecuario, pero sobre todo para darles una atención puntual y oportuna a los agricultores, ganaderos y acuicultores.
El delegado de la SAGARPA en la entidad, Carlos José Arroyo Santisteban aseveró que los incentivos que se les dan a los productores también son un beneficio para la población en general, pues al habilitar sus Unidades o implementar nuevas tecnologías mejoran sus productos y los consumidores tienen acceso a alimentos de calidad.
Destacó que la SAGARPA ha representado un cambio en la forma de vida de los beneficiarios, al permitirles salir del círculo de pobreza y desarrollarse productivamente en sus comunidades, así como desistir de migrar y olvidarse de la tierra.
Por su parte, la titular de la Secretaría de Desarrollo Rural y Equidad para las Comunidades (SEDEREC), Rosa Icela Rodríguez, declaró que se estará dando celeridad a los trámites para que los recursos lleguen a los productores en tiempo y forma, como se requieren para el desarrollo de sus proyectos.
El Delegado de Xochimilco, Avelino Méndez Rangel, propuso la creación de redes comerciales para que los productos que se generan en la Ciudad de México no sólo se vayan a los mercados locales, sino que compitan con los de otras entidades, incluso con los de otros países.
Durante el evento se dieron cita más de 800 productores de las delegaciones Cuajimalpa de Morelos, Álvaro Obregón, Magdalena Contreras, Milpa Alta, Tláhuac, Tlalpan y Xochimilco, entre otras; además, se montó un espacio destinado para que diversas dependencias de gobierno Estatal y Federal pudieran exponer su oferta programática.
La Ciudad de México tiene una de superficie 149 mil 800 hectáreas, de las cuales 61 mil 082 (41 por ciento) son Suelo Urbano y 88 mil 442 (59 por ciento) se consideran Suelo de Conservación, donde se práctica actividad agropecuaria y rural con características particulares.
En la zona rural de la Ciudad de México, se producen, principalmente, hortalizas, nopal, maíz, avena forrajera, romerito y plantas ornamentales.
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