
Houdini, una gran ilusión; a 90 años de su muerte
El 24 de octubre de 1926, ante miles de espectadores del teatro Garrick en Chicago, el gran Houdini hizo su último acto. Con un semblante deteriorado, se desmayó en dos ocasiones.
Su muerte fue consecuencia de una peritonitis, agravada por el golpe de un estudiante en Montreal, quien supuestamente era un afamado boxeador universitario, mientras descansaba en una cantina. Retado por un grupo de universitarios, el gran Houdini quiso demostrar su habilidad y fuerza física accediendo a que lo golpearan, lo que acabaría con su vida.
Como la mayoría de los episodios en su vida, la muerte de Houdini estuvo inmersa en un gran misterio, pero se sabe que murió el 31 de octubre de 1926 tras la inflación del apéndice, empeorada por el fuerte golpe que recibió en el estómago.
Dos mil personas fueron a despedirlo al Grace Hospital de Detroit. Sus seguidores, incrédulos sobre las razones de su muerte, extendieron rumores sobre las posibles causas de su deceso, dándole al húngaro una “muerte digna” de un escapista. Una de las historias aseguraba que el ilusionista había muerto en una celda acuática de tortura china.
El esfuerzo físico que le representaba cada uno de sus actos y el perfeccionismo de Houdini lo llevó a entrenar al límite, sumergiéndose en tinas repletas de hielo. Con la práctica logró permanecer tres minutos sin respirar.
Harry Houdini, cuyo verdadero nombre era Erik Weiz, nació en Budapest, Hungría, en 1874. Tomó su seudónimo artístico de un mago francés conocido como Jean Eugene Robert- Houdin. Sus trucos eran una mezcla entre habilidad, fuerza física y técnica.
Mejor conocido como “El rey de las esposas”, el escapista húngaro dedicó gran parte de su vida a desenmascarar los trucos y engaños promovidos por aquellos que decían podían establecer contacto con el más allá.
Tras años de lucha contra los espiritistas, él mismo diseñó un código de 10 palabras, extraídas supuestamente de un texto de Conan Doyle
—autor de Sherlock Holmes— con el que haría contacto con su mujer desde el más allá. Este contacto nunca se perpetró, sin embargo, es tradición para los seguidores de la magia celebrar sesiones donde se invoca al gran ilusionista cada 31 de octubre.
Houdini, quien logró escapar prácticamente de todo, era además bien conocido como ilusionista. En 1918 demostró su destreza al hacer desaparecer un elefante y a sus jinetes en Nueva York.




