El Papa se mostró hoy preocupado ante la posibilidad real que estalle una guerra nuclear, advirtiendo que “estamos al límite” de un conflicto de esa naturaleza.
La pregunta llegó luego que a todos los participantes en el viaje les fue distribuida una estampa con la fotografía en blanco y negro de un niño que espera erguido el turno para depositar en un horno crematorio el cadáver de su hermano pequeño víctima de la bomba atómica que impactó en Nagasaki durante la Segunda Guerra Mundial.
Aquella explosión, verificada el 9 de agosto de 1945, dejó unos 80 mil muertos. En el reverso de la estampa el mismo líder católico estampó su firma (“Franciscus”) junto a la frase: “el fruto de la guerra…”
Más abajo, se puede leer que la imagen la tomó el fotógrafo estadunidense Joseph Roger O’Donnell después del bombardeo atómico en Nagasaki.
Se trata de la misma desgarradora foto que la oficina de prensa del Vaticano divulgó pocas horas antes de terminar el año 2017 junto al mensaje: «La tristeza del niño sólo se expresa en sus labios mordidos y rezumados de sangre”.
