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Enfoque Electoral Las Herraduras de la Democracia. David Alejandro Delgado Arroyo.

El 24 de julio de 1991, el Consejo General del otrora Instituto Federal Electoral sesionó por primera vez en un nuevo salón de sesiones construido específicamente para esa función.

En los primeros meses de existencia del Consejo General del Instituto Federal Electoral se sesionaba en un espacio adaptado, ubicado en el tercer piso del edificio principal del complejo de Viaducto Tlalpan 100, en la Ciudad de México.

De manera que, muy pronto ese salón de sesiones cumplirá 35 años de ser la arena de diálogo plural entre partes, en donde consejerías toman las decisiones fundamentales de la operación electoral, con los principios constitucionales, la legislación y las posturas jurisdiccionales, como marco de referencia.

Un aspecto que ha caracterizado al Consejo General y que se reproduce en la medida de las posibilidades, durante los procesos electorales, en los 32 Consejos Locales (uno por cada entidad federativa) y en los 300 Consejos Distritales (uno por cada uno de los 300 distritos electorales federales en los que se elige popularmente a una diputación de mayoría relativa), es la de disponer una mesa en forma de herradura.

Esa Herradura de la Democracia, que, por un lado, aspira a la buena suerte de la convivencia pacífica, por otro lado, es un espacio que aspira a la solemnidad que favorezca el diálogo constructivo y respetuoso.

Como lo he escrito en este espacio, que me conceden generosamente varios medios de comunicación, se encuentra en curso y a punto de cerrar el periodo de registro (el 15 de Mayo) a participar de quienes aspiren convertirse en Consejeras o Consejeros del Consejo Local de cada entidad federativa, cuya convocatoria la encuentran en el micrositio respectivo en el portal del INE en Internet.

Pues bien, esa herradura de la democracia en las entidades federativas, que se cubre con la presencia del Servicio Profesional Electoral Nacional, con la Vocalía Ejecutiva que en el Consejo Local se convierte en la Presidencia del Consejo, con la Vocalía Secretarial, que en el Consejo se desempeña como la Secretaría del mismo, y donde concurren las Vocalías de área de cada Junta local; también se incluyen las representaciones los partidos políticos, con voz pero sin voto, pero también las 6 consejerías locales, que junto con la presidencia son quienes participan con voz y con voto.

La fórmula de un mecanismo definido por un reglamento de sesiones, que mediante un orden día, que por cada punto admite hasta tres rondas de discusiones, con tiempo medido en cada participación; quizá pueda ser tedioso, frente la estridencia de la selva de redes de nuestros tiempos, pero es la única fórmula que permite la inclusión en igualdad de condiciones de todas las partes interesadas.

En esa herradura de la democracia, el papel de la ciudadanía es determinante, porque se convierte, las consejerías electorales, en el fiel de la balanza entre los pareceres partidistas y la información profesional que proporcionan las vocalías que ejecutan todos los programas y tareas institucionales.

Hace 35 años, una de las primeras tareas que me encomendaron como jefe de departamento fue analizar las actas de las sesiones de los Consejos de Veracruz, allí encontrábamos poca y desordenada información de las elecciones de 1991; pero se aprendió la lección, porque desde la Dirección Ejecutiva de Organización Electoral, en donde me encontraba, se diseñó el primer Formulario de sesiones de los Consejos Locales y Distritales, así como la indicación de que las actas de sesión fueran estenográficas.

También en aquella época, se realizó un proyecto de ejercicios, prácticas y simulacros para que aprendieran los vocales de aquel entonces a conducir las sesiones; además de enviarles a través de circulares, inclusive los modelos de proyectos de acuerdos que debían tomar; muchos de los cuales un servidor proyecté.

Todo ese orden que se creó, sirvió para darle cause a todas las inquietudes, y que esa caja negra que significa un proceso electoral se hiciere lo más transparente, aún antes de todas las exigencias de los órganos de transparencia de hoy en día.

De manera que esa herradura de la democracia emana un modelo a seguir desde el Consejo General, que se va reproduciendo en cada órgano desconcentrado del INE, y ahora también de los organismos públicos electorales locales y de su propia estructura.

En aquel 24 de julio de 1991, el entonces Presidente del Consejo General del IFE, que era el Secretario de Gobernación, Fernando Gutiérrez Barrios, intervino en esa sesión con un mensaje especial en el nuevo recinto y entre otras cosas mencionó:

“Al iniciar esta importante sesión de Consejo General del Instituto Federal Electoral en un nuevo recinto, expreso la aspiración de que aquí predomine siempre el análisis sereno y el debate reflexivo, para que así se resuelvan por las vías de la razón y de la armonía política los problemas que de manera lógica y natural se suscitan en todo proceso electoral…” Que así siga siendo….

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