El papa Francisco reconoció el martes que los escándalos de abuso sexual que han sacudido a la Iglesia católica han indignado y alejado a los católicos de la institución.
Dijo que ésta debe cambiar sus caminos si quiere mantener a las futuras generaciones.
En el cuarto y último día de su peregrinación por países bálticos -que coincidió con el lanzamiento de un informe nuevo y devastador sobre décadas de abuso sexual y encubrimiento en Alemania-, el pontífice se refirió directamente a la crisis que convulsionó su papado.
El Papa dijo en una reunión de jóvenes en Estonia, considerado como uno de los países menos religiosos del mundo, que sabía que muchos de ellos sentían que la Iglesia no tenía nada que ofrecerles y que simplemente no comprenden sus problemas de ahora.
Esas quejas llegaron al Vaticano recientemente a través de encuestas encargadas antes de una gran reunión de obispos a partir de la próxima semana sobre cómo ministrar mejor a los jóvenes católicos.
