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¿El Nearshoring será la panacea?

«El Derecho a la Ciudad» de Salvador García Espinosa

Con la pandemia del Covid-19 quedó de manifiesto el riesgo y desventaja que implica el denominado offshoring, que ha sido una práctica común consistente en ubicar fábricas en países donde el costo de producción sea menor, siendo los de Asia los más favorecidos. Sin embargo, las restricciones sanitarias, de movilidad, etc., propiciaron una interrupción de los procesos productivos que se llevaban a cabo en diferentes países e incluso continentes, con graves impactos económicos.

Por lo anterior, hoy se habla de nearshoring, que no es otra cosa que la relocalización de las cadenas productivas desde otros lugares del mundo hacia países cercanos. En otras palabras: se busca ubicar las cadenas productivas en países cercanos al mercado más grande del mundo que represente Estados Unidos. En este concierto, México tiene, por su ubicación geográfica estratégica, una oportunidad sin precedentes para incrementar la captación de inversión extranjera directa (IED).

Las proyecciones indican que la IED podría alcanzar flujos de entre 55,000 y 60,000 millones de dólares anuales en los siguientes 3 a 5 años. Sin embargo, el gran reto para México representa no sólo atraer inversión, sino lograr modernizar procesos productivos, generar empleos de calidad y, sobre todo, potenciar el crecimiento económico.

Se puede considerar que México ya tiene experiencia en este campo, pues a finales de la década de 1960 se instrumentó la Política de Fomento a la Industria Maquiladora de Exportación, que dio origen a las maquiladoras en los estados fronterizos del norte, a través de lo cual se buscó promover el desarrollo y fuentes de empleo en los estados de la frontera norte.

Pese al crecimiento y transformación que ha tenido la industria maquiladora en México, se considera que no se ha logrado aprovechar del todo su potencial en más de casi 50 años. Sólo basta mencionar que cuando el presidente de China Deng Xiaoping quiso impulsar el desarrollo industrial y comercial de este país asiático, mandó un grupo de funcionarios a México, para conocer cómo operaba este programa maquilador, y a partir de esta experiencia logró transformar toda su economía, como ahora queda evidente.

Hay una idea generalizada de que los bajos salarios en México representan una de las mayores ventajas competitivas y, en consecuencia, se piensa en mano de obra barata. Sin embargo, sobre la experiencia maquiladora se identifica una evolución de tres momentos distintos: las primeras se dedicaban a actividades de ensamble con predominio de mano de obra femenina; en una segunda etapa imperaron los procesos de manufactura con mucha tecnología y menos mano de obra. En la actualidad, la industria manufacturera realiza actividades en las que no sólo ha incorporado tecnología de punta, sino que requieren conocimiento, tales como diseño e investigación y desarrollo.

La anterior se traduce en la existencia de una gran fuerza laboral con muy distintos aspectos y niveles, destacando aquellos que poseen competencias de calidad internacional. Por ello, se equivocan quienes consideren que la principal potencialidad de México es la disponibilidad de personal técnico. Por el contrario, resulta más relevante para enfrentar el nearshoring el sistema de educación superior y tecnológica, así como una amplia red de centros de investigación, públicos y privados, que alimentan regularmente el desarrollo de oferta laboral calificada en temas científicos y de innovación. Una evidencia de esto es que la Fundación Nacional de Ciencias de los Estados Unidos señala como potencialidad que en México egresan anualmente más de 24.000 ingenieros de sus centros de educación.

Un estudio realizado por el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) señala que “las entidades del centro y norte del país están mejor preparadas para atraer y retener talento e inversión, por lo que podrían sacar mayor provecho del nearshoring. En Aguascalientes, Nuevo León y Coahuila, por ejemplo, hay condiciones relativamente más favorables para la localización de empresas y trabajadores, debido a que cuentan con una mayor disponibilidad de mano de obra calificada, mejores condiciones laborales…”. En contraposición “entidades como Guerrero, Oaxaca y Veracruz sean las menos atractivas para la inversión y el talento.”

El nearshoring prevé la llegada de empresas trasnacionales dedicadas a actividades con un alto grado de especialización tecnológica del ramo de robótica, aeroespacial y biotecnología, que buscan una localización donde dispongan de mano de obra calificada. En este sentido, la disponibilidad de mano de obra con un mayor nivel de escolaridad, preparación y habilidades puede ser uno de los aspectos determinantes. El IMCO señala que la Ciudad de México, Nuevo León y Sinaloa son las entidades más atractivas, pues más de una tercera parte de la PEA en estos lugares tiene educación superior… En contraste, la menor disponibilidad de mano de obra calificada se encuentra en Guerrero, Oaxaca, Chiapas, Guanajuato y Michoacán, donde menos del 22% de la PEA tiene educación superior.

Bajo este marco, hay que comprender el papel estratégico que juegan las instituciones de educación superior.  Las entidades con mayor disponibilidad de instituciones de educación superior son Puebla, Aguascalientes, Campeche, Tamaulipas, Nayarit, Baja California Sur, Querétaro, Colima y Sonora, las cuales cuentan con más de 400 instituciones por cada millón de habitantes. Mientras que Oaxaca, Tlaxcala, Jalisco, Estado de México y Michoacán presentan una baja disponibilidad, inferior a 250 por cada millón de habitantes.

Es de reconocer que se ha avanzado significativamente, pero aún falta mucho por hacer. En el año 2000 los estudiantes de nivel superior representaban en México el 8 % del total de la matrícula escolar de todos los niveles, y en Michoacán representaban tan sólo el 5.43%. Dos décadas después, en 2020, la matrícula en educación superior en el país se incrementó un 48% llegando al 13.86%, y en Michoacán el incremento fue del 51%, lo que representa que la población estudiantil de nivel superior representa el 11% del total de la matrícula escolar en todos sus niveles.

Hoy que se habla de estrategias industriales y políticas económicas, no se debería olvidar que el fortalecimiento (presupuestal, académico y laboral) de las instituciones de educación superior resultará clave para el cabal aprovechamiento del nearshoring.

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