El deporte de pegarle a la Seño X

«La Grilla en Rosa» de Fabio  (versión que es toda caballerosidad con la Seño X)

La Seño X, así llamada por el mesías porque si dice su nombre estalla en flamas, había sido mandada al limbo informativo de los grandes -y convenencieros- medios nacionales, que de repente ya nomás ni cubrieron sus actividades o las mencionaban sólo por encimita, mientras que a la títere consentida del profesor le han dado cámaras y micrófonos para que luzca esa piel reseca que tanto atrae a los vendedores de cremas humectantes.

Lleva una semana y media la tendencia de darle a la Seño X hasta con la cubeta, sea de parte de la secta o ahora de parte de periodistas que uno jura que son serios y de repente se han sumado al golpeteo del oficialismo. Que tantos y al mismo tiempo la agarren de punching bag no es ni casual ni gratuito.

Una cosa es la necesaria crítica a lo que la Seño X haga mal en la campaña que busca quitarle al mesías y a los morenarcos el corrupto control que por ahora tienen del país, y otra es ya tirarle duro y con cualquier pretexto, además de repetir el infundio oficialista de que el arroz ya se coció y que es la títere Sheinbaum la segura ganadora de las elecciones de 2024, minando desde ahora la psique de los votantes mucho antes de que se hagan las votaciones.

A Xóchitl le indilgan las transas, pecados y cochupos de los partidos, que si se reparten candidaturas no hace nada, que si debe ponerse más al tiro, que esto, que aquello. Que si aplaudió que gano el escandaloso argentino Javier Milei al izquierdismo depredador de la pseudoizquierda argentina, ya la tachaban de ultraderechista. Sí, de acuerdo, la campaña acusa a veces de mucha desorganización, pero no piensan que es la primera vez que sale una David a retar en muy desiguales condiciones a un corruptísimo y aparente Goliath que insiste en eternizarse en el poder.

Y, por cierto, la andanada en contra la ha aguantado la Seño X como machita, sin andar chillando que le hacen «violencia política de género» como las oficialistas Andrea Chávez y su jirafa tabasqueña, Clara Nacaranda Brugada, la hemisférica «senadora» Citlalli Hernández o la misma Sheinbaum, quienes ofenden a placer a quien sea, siempre y cuando no les contesten porque de inmediato se victimizan. Esa es la diferencia entre quien tiene cerebro y quienes dependen de ancianos en el poder para ascender en la política.

Bien harían los súbitos críticos de Xóchitl en concentrase en quienes destruyen el país, no en quien encabeza los esfuerzos para salvarlo. A menos que su hambre de chayote sea mayor que su nacionalismo.

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