
Científicos obtienen las primeras muestras del Cráter de Chicxulub
La expedición 364 al cráter Chicxulub, en Yucatán, recogió luego de 26 días de trabajo más de 90 cilindros de rocas del anillo de picos en el sector central del orificio, el cual es característico de los cráteres en la Luna.
El cráter, cuyas características no tiene ningún otro en la tierra, se generó por la colisión de un meteorito hace 66 millones de años, el cual transformó la vida del planeta y provocó la desaparición de 75 por ciento de las especies a finales del Cretácico.
Los 33 científicos de 11 países descubrieron novedades durante la expedición, las cuales generan un nuevo conocimiento en torno a la formación de nueva vida en el planeta, informó en un comunicado la Academia Mexicana de Ciencias (AMC).
“Probablemente tengamos nuevos resultados que proporcionen más información sobre el cráter del Chicxulub, estas ideas preliminares que ahora tenemos sobre lo que hemos visto por primera vez se van a tratar en la reunión de Bremen (Alemania)”, explicó la investigadora Ligia Pérez Cruz.
“Con base en los diferentes análisis que se realicen el próximo año, se sabrá si nuestras actuales hipótesis sobre lo que estamos viendo es cierto, pero sin duda son novedades sobre la evolución del cráter y definitivamente sí hemos encontrado cosas nuevas”, agregó la oceanógrafa.
La científica detalló que entre los principales objetivos de la expedición se encuentran determinar cómo se formó el anillo de picos y cómo se dio la habitabilidad posterior al impacto, así como saber la forma de la recuperación de la vida después de los eventos climáticos, extremos y abruptos en un corto tiempo.
“Uno de los aspectos importantes en los estudios paleontológicos es que muchas veces nos basamos en los microfósiles, pero esta vez aunque no se tengan va a ser posible tener señal del ADN”, indicó el miembro de la Universidad Curtin, Australia, Marco Coolen.
“Se podrá saber qué tipo de mecanismos fueron los primeros que se recuperaron, así como analizar los lípidos que son moléculas resistentes y que se pueden encontrar en las muestras”, indicó.
Las muestras recuperadas pasan a un primer laboratorio de curación en donde cada núcleo de tres metros de longitud se secciona en partes, ahí cada una se identifica con el número de expedición, número de núcleo, profundidad a la que se tomó, día y hora, además de un código de barras.
Aquí es donde se toman las primeras muestras que se llevan al laboratorio compartido de geoquímica, microbiología y genética.
Luego se envían a un tercero para que se realice la descripción visual del núcleo (color, textura, cambio de composición) y según las muestras, se hace un análisis en microscopio óptico y microscopio de luz polarizada para conocer alguna mineralogía.




