China envió este lunes condolencias y prometió asistencia a México tras la explosión el pasado viernes de un oleoducto en el centro de ese país que hasta el momento se ha saldado con un total de 89 fallecidos y 51 hospitalizados.
Las autoridades mexicanas siguen sin conocer las causas de la explosión de una toma clandestina de gasolina que ha causado hasta el momento 85 muertos y 58 heridos, muchos de ellos de gravedad.
El viernes en la tarde, un grupo de pobladores del municipio de Tlahuelilpan, en el céntrico estado de Hidalgo, reventó un oleoducto de hidrocarburo y empezó a sustraer, de una forma muy rudimentaria, la gasolina.
Tras unas dos horas, y pese a la presencia del Ejército, que poco pudo hacer para controlar a la multitud, se registró una fuerte explosión, seguida de un incendio.
Este domingo fueron sepultadas las primeras tres personas que el viernes pasado murieron en la explosión de un ducto de Pemex en el municipio de Tlahuelilpan, Hidalgo.
Luego de velarlos durante 16 horas, cada uno de los cuerpos fueron llevados a la iglesia de San Francisco de Asís, donde se realizó una misa. Al término de la misma, familiares, amigos y habitantes de la comunidad San Primitivo acompañaron a los deudos al panteón municipal.
Durante el entierro, algunos aseguraron que la tragedia pudo haberse evitado.
