Un calor extremo en grandes extensiones del Hemisferio Norte hizo temer por las cosechas en China, avivó incendios forestales en Portugal y el extremo oriental de Rusia, provocó cancelaciones de vuelos en el suroeste de Estados Unidos y derritió el asfalto en carreteras en Reino Unido.
Para el miércoles, cuando se celebra el solsticio de verano, o el día más largo del año, los meteorólogos auguraron unas temperaturas en París de 37 grados centígrados, en Madrid de 38º y en Londres de 34º, con advertencias de tormentas eléctricas.
Recopilando las temperaturas récord alcanzadas en los últimos dos meses, la Organización Meteorológica Mundial (OMM) dijo que la Tierra estaba experimentando «otro año excepcionalmente cálido» y que las olas de calor habían llegado inusualmente pronto.
La tendencia observada durante los últimos dos meses ha situado las temperaturas mundiales mensuales medias entre las más altas jamás registradas desde que empezaron a recopilarse los datos en 1880.
Incluso antes de este mes, los datos de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA, por su sigla en inglés) mostraron que Europa, Estados Unidos y el noreste de Asia -incluyendo el este de China, Japón y Corea del Sur- habían experimentado un clima excepcionalmente cálido entre marzo y mayo.
En China, el principal productor de granos del mundo, las condiciones calurosas y secas en el principal cinturón de maíz han retrasado las plantaciones y el desarrollo de los cultivos, en especial en la provincia de Liaoning, donde los niveles de humedad del suelo son los más bajos en al menos cinco años.
