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‘Ouija: El Origen del Mal’; viaje al miedo de antes

Me levanté del asiento con una sonrisa en el rostro. Esto se debe tomar como un cumplido viniendo de alguien que se considera un fanático del cine de terror. Me refiero al género en su totalidad de matices, de los cuales el miedo es sólo una parte. Pero, tranquilo, no se preocupe, no estaba riendo porque la cinta en vez de ser escalofriante se volviera comedia (ni intencional, ni accidentalmente). Era una sonrisa de satisfacción, de esas que nos dejan las buenas experiencias cinematográficas. “Ouija: El Origen del Mal” (“Ouija: Origin of Evil”), toco fibras sensibles en mi amor por el género, y por ello estoy seguro que si quieren pasar un buen susto en el cine, esta es la opción correcta.

La cinta es una precuela de “Ouija” (2014) y se ubica a finales de la década de los 60. Aquí se nos cuenta la historia de una mujer viuda, que para cuidar de sus dos hijas tiene un negocio para hablar con espíritus, donde por medio de trucos engaña a las personas para que crean que se comunicaron con sus difuntos seres queridos. Los trucos se quedan de lado cuando decide comprar un tablero de Ouija, pues por medio de él descubre que su hija menor tiene lo que parecen ser auténticos poderes sobrenaturales para comunicarse con el más allá. ¿Es eso o acaso hay algo más oscuro y peligroso detrás de todo?

Decir que esto es terror sobrenatural de casas embrujadas y espíritus, es quedarse corto. Este es un homenaje a otra época, a otra sensibilidad y casi una carta de amor al género. Vamos por partes. Primero que nada, yo nunca vi la otra película de 2014. Sé que tal vez estaba en mi deber como crítico hacerlo, pero bastó un vistazo a la enorme cantidad de críticas negativas que recibió para mantenerme alejado. No la vi en su momento, ni la vi ahora y quizá nunca la vea. Y no me queda duda que no es necesario conocer aquella historia para entender esta nueva. Así como se lee la anterior sinopsis, se puede entender a la perfección. Esa sencilla historia se sostiene bastante bien por su propia cuenta.

¿Y por qué funciona tan bien? La razón principal (las razones concretas las enumeraremos más adelante) es el nombre de Mike Flanagan, el director a quien se le encomendó la misión de hacer algo decente de esta precuela. Misión en la que triunfa con creces y cabe agregar que él no tuvo relación alguna con la película anterior. Su historia en el cine de terror es por mucho más interesante y digna de mencionarse. Flanagan debutó con “Absentia” (2011), una maravillosa joya independiente que hizo ruido en diversos festivales, posteriormente sacudió al mundo con “Oculus” (2013) y este año también vimos otra joya terrorífica de su autoría, “Hush” (la cual fue comprada por Netflix y recomiendo altamente a quienes tengan esta plataforma).

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