El huracán Matthew, la tormenta más poderosa en el Caribe en casi una década, se dirigía ayer hacia Bahamas y la costa oriental de Estados Unidos tras azotar Haití y República Dominicana, donde su paso dejó 25 muertos.
El Centro Nacional de Huracanes (NHC) de Estados Unidos, con sede en Miami, informó ayer por la tarde que Matthew azotaría a las Bahamas ayer y hoy, y se esperaba que este jueves por la noche esté muy carca de Florida.
Los vientos máximos sostenidos de la tormenta llegaban a unos 195 kilómetros por hora ayer por la tarde.
El primer ministro de Bahamas, Perry Christie, instó a los habitantes de las costas meridionales a que evacuaran la zona. “Consideren seriamente trasladarse a tierras más altas. Los fenómenos naturales pueden ser violentamente impredecibles”, advirtió.
El aeropuerto y puerto de la capital, Nassau, y otras terminales diseminados en el archipiélago fueron cerrados.
En Estados Unidos se ordenó la evacuación de millones de personas en la costa sureste y el gobernador de Florida, Rick Scott, advirtió a residentes que se preparen para la llegada del huracán, que podría ser catastrófica.
Los estados de Florida y Carolina del Norte solicitaron ayer la declaratoria del estado de emergencia para poder acceder a recursos federales.
Carolina del Sur ordenó la evacuación de las costas a partir de ayer. “Nuestro objetivo es que la población se sitúe a al menos 150 kilómetros de las costas”, declaró la gobernadora Nikki Haley.
El presidente Barack Obama, quien pospuso un mitin en Miami con la candidata demócrata, Hillary Clinton, instó ayer a los habitantes del sudeste del país a que se prepararen para la inminente llegada de Matthew.
