Las probabilidades de hallar más sobrevivientes del terremoto que asoló Ecuador el sábado disminuían ayer de forma dramática, pese a los esfuerzos de socorristas en una tragedia que le costaría hasta tres mil millones de dólares al país.
El sismo, el más devastador en casi 40 años, dejaba 480 fallecidos, más de cuatro mil 600 heridos y 231 desaparecidos según las últimas cifras oficiales, aunque las autoridades aseguraron que el número de muertos podría seguir incrementándose con el paso del tiempo.

Presidente de Ecuador calcula pérdidas por 3 mil millones de dólares
AUTOR: REUTERS, AP, EFE Y NOTIMEX / FOTOS: AP, REUTERS Y AFP
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PEDERNALES.
Las probabilidades de hallar más sobrevivientes del terremoto que asoló Ecuador el sábado disminuían ayer de forma dramática, pese a los esfuerzos de socorristas en una tragedia que le costaría hasta tres mil millones de dólares al país.
El sismo, el más devastador en casi 40 años, dejaba 480 fallecidos, más de cuatro mil 600 heridos y 231 desaparecidos según las últimas cifras oficiales, aunque las autoridades aseguraron que el número de muertos podría seguir incrementándose con el paso del tiempo.
“Va a ser una lucha larga, no nos engañemos”, dijo ayer el presidente de Ecuador, Rafael Correa, tras recorrer la provincia de Manabí, la más afectada por el potente terremoto de magnitud 7.8 ocurrido el sábado.
“Las pérdidas son multimillonarias. Yo calculo, a grosso modo, dos mil (millones), tres mil millones de dólares. Dos puntos, tres puntos del Producto Interno Bruto”, agregó el mandatario.
Más tarde, mientras evaluaba los daños en la pequeña localidad de Tarqui portando tapaboca, guantes de látex y casco, Correa dijo que en el corto plazo el país necesitaría para su reconstrucción “unas decenas de millones de dólares”.
Disminuyen las esperanzas
Ayudados por perros entrenados y potentes excavadoras, los expertos seguían buscando víctimas entre el tropel de ladrillos y fierros retorcidos, pero los gestos de desazón los delataban: los protocolos de búsqueda indican que las primeras 72 horas son vitales para encontrar con vida a desaparecidos.
“Hay cuerpos aplastados en las edificaciones y, por el olor, es evidente que están muertos”, dijo el capitán del ejército Marco Borja, en el poblado turístico de Canoa.
En Portoviejo, el estadio de futbol servía de morada, centro de acopio y hasta de improvisado mortuorio.
Junto a sus hermanos, Tito Torres recorrió los 275 kilómetros que separan Quito de Pedernales para darle una mano a sus padres, cuyo supermercado se vino abajo.
“Todavía hay varias personas aquí abajo”, contó. “Mi primo me dijo que, hasta ayer (lunes), se podía oír a la gente gritando. Había dos trabajadores, pero sólo uno salió”, agregó.
Para intentar mantener los ánimos arriba, los socorristas difundían rescates a través de las redes sociales mostrando a algunas de las 54 personas que habían sido halladas con vida desde el sábado.
LO RESCATAN GRACIAS A SU CELULAR
Pese al dolor que constantemente invade a los habitantes de esta pequeña población, Pablo Córdova tiene algo por lo que estar agradecido: ahora puede devolver el ataúd que su esposa había conseguido para su funeral.
El recepcionista de 51 años fue rescatado de los escombros 36 horas después de ocurrido el terremoto del sábado.
Su esposa había perdido las esperanzas de verlo con vida luego de que el hotel El Gato, de cinco pisos, se desplomara sobre su marido.
Córdova sobrevivió calmando la sed con su propia orina y orando para que el servicio de telefonía celular se restableciera antes de que la batería de su teléfono se agotara.

