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Somos Nuestra Memoria PREVENCIÓN DE LA SEXUALIZACIÓN DE MENORES Por Boris González Ceja

Recientemente, la organización puertorriqueña Fundación Alertas ASN – Prevención de la sexualización de la niñez me ha honrado al nombrarme su Embajador Internacional, un reconocimiento que recibo en nombre de nuestro trabajo constante con psicólogos y psiquiatras en pro de la salud mental https://www.facebook.com/share/p/1Cq5ZdVBWH/
El verdadero reto que enfrentamos es promover la educación integral en sexualidad, así como despertar la conciencia y activar acciones en comunidades que muchas veces normalizan o ignoran el grave problema de la hipersexualización infantil. Es alarmante cómo, de manera inconsciente, se promueve el descuido de las infancias, colocándolas en situaciones de vulnerabilidad extrema que arriesgan su integridad y su vida, dejando sin una atención de calidad a miles de niñas y niños.
A través de esta red de Embajadores Internacionales, unimos esfuerzos con una visión clara: proteger a la niñez y construir entornos seguros desde la raíz. Para lograrlo, es indispensable analizar los procesos psicológicos que atraviesan las familias respecto a la Educación Integral en Sexualidad (o la alarmante ausencia de ella), buscando así consolidar comunidades con un sentido de desarrollo real.
La ingenuidad con la que los niños, niñas y adolescentes perciben el mundo los convierte en blancos fáciles para los depredadores y los expone a adoptar conductas de riesgo. ¡Es urgente protegerlos con la agenda correcta! Ellos no solo representan a la futura generación, sino que son nuestro presente más valioso. Por ello, resulta inadmisible que todavía existan ciudades en México consideradas auténticos paraísos para la trata de personas y centros de abuso sexual infantil.
Cuando hablamos de comunidades empobrecidas, debemos entenderlas desde una perspectiva multidimensional: donde no solo confluyen los bajos ingresos económicos, sino carencias sociales profundas en salud, alimentación, educación y vivienda. En estos entornos, el tejido social suele estar fracturado, los delitos proliferan y la clase política gobernante suele ser abusiva y ventajosa, lucrando descaradamente con las dolencias de la población.
¿Cómo se manifiesta la sexualización de la infancia en estas comunidades? Por lo general, se ejerce una violencia inconsciente enfocada de forma directa en las niñas. Esto se evidencia en el uso de vestimentas y maquillajes propios de una mujer adulta que son impuestos bajo el pretexto de la «coquetería» infantil.
Es válido preguntarse: ¿puede una niña ser coqueta? Desde luego. Es natural que las niñas exploren el cuidado de su cuerpo, jueguen con su vestimenta o se interesen por los detalles como parte de su desarrollo. Sin embargo, en términos psicológicos, el problema de la hipersexualización ocurre cuando el entorno adulto distorsiona este juego natural y proyecta en la niña la imagen de una mujer madura, vistiéndola con prendas deliberadamente inapropiadas para su edad.
Desde la teoría psicológica, el fetichismo de la vestimenta implica otorgar un valor psíquico extraordinario a un elemento del cuerpo, cargándolo de un significado que radica en lo que oculta. El fetiche opera directamente en la lógica del deseo, activando una relación particular entre el sujeto y el objeto.
El peligro latente en la sexualización de la infancia es que se despoja a los menores de su condición de sujetos en desarrollo para transformarlos en objetos de consumo visual o sexual, lo cual no solo es obsceno, sino abiertamente delincuencial. Una niña no es una mujer en miniatura. Es, simplemente, una niña en una etapa madurativa que requiere protección. Utilizarla para fines hipersexualizados solo responde a las severas distorsiones y desorientaciones de los adultos que, supuestamente, deberían velar por ella.
El desafío que tenemos por delante es mayúsculo: necesitamos psicólogos comunitarios en cada colonia del país. Lamentablemente, el avance es lento y desvirtuado en la realidad, ese juez implacable.
Causas y azares…
• Con la clase política de antaño, si un gobernante intentaba incrustar a un familiar en la nómina o el poder (como solían hacer los pillos), la opinión pública se los tragaba vivos. Hoy, con un cinismo impresionante, los políticos actuales afirman que el nepotismo es un «síntoma de democracia», ¡jajaja!
• Prácticamente en cada colonia, existe una familia vinculada a la delincuencia organizada. Ante esta cruda realidad, ¿cuál es la estrategia real del gobierno para arrancar ese mal de raíz?
• Ahora que los candidatos salgan a las calles a pedir el voto, es fundamental recordar que gran parte del rumbo del país recae en la responsabilidad de los líderes sindicales y sociales. Después no se vale quejarse al término de los mandatos si el voto se emitió por mero interés personal y no por una verdadera convicción cívica.
Hasta la próxima, que los niños desconocen la sucesión; habitan el liviano presente, ignoran el deber de la esperanza y la gravedad del recuerdo.
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