
Ejecutan a trabajador y queman negocio con tragamonedas en la Central de Abastos de Morelia
Morelia, Michoacán, 27 de abril de 2026.
La mañana de este lunes, un inmueble de dos niveles, donde operaba un café con máquinas tragamonedas en la planta baja sobre la calle Sandía, en la Central de Abastos, fue atacado por sujetos armados que llegaron en motocicleta. Tras disparar contra el lugar, los agresores le prendieron fuego antes de huir sin que nadie pudiera detenerlos.
Horas después, cuando el incendio fue controlado por elementos del Cuerpo de Bomberos y la zona asegurada por Policía Morelia, vino la confirmación más cruda: dentro del establecimiento yacía el cuerpo sin vida de un hombre, con lesiones producidas por proyectil de arma de fuego.
Personal de la Unidad de Servicios Periciales y Escena del Crimen (USPEC) realizó el levantamiento del cadáver, que fue trasladado al Servicio Médico Forense.
De acuerdo con declaraciones oficiales del fiscal estatal, está prohibido y constituye un delito. Sin embargo, funcionaba a plena luz del día.
Más grave aún es la forma en que se ejecuta el crimen.
sujetos armados que disparan, incendian y escapan en cuestión de minutos, sin intervención inmediata ni detenciones posteriores. Una operación rápida, directa y efectiva… pero solo para los agresores.
Este hecho deja al descubierto una realidad incómoda: en Morelia no solo se trata de inseguridad, sino de un ecosistema donde conviven la ilegalidad tolerada y la violencia desatada.
Negocios que no deberían operar lo hacen, y cuando son alcanzados por disputas criminales, el costo lo pagan quienes están dentro.
Mientras tanto, la autoridad vuelve a llegar después: a acordonar, a levantar el cuerpo y a prometer investigaciones que rara vez terminan en resultados visibles.
El saldo no es solo un negocio calcinado y una vida perdida. Es, una vez más, la confirmación de el crimen organizado está apoderado de Morelia.




