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Robots con IA, ¡un peligro para la humanidad!

¿Qué falta para tener una inteligencia con cuerpo humanoide?

¡La IA es un peligro para la humanidad! ¿Cuántas veces hemos caído en contenido con estos encabezados? ¿Cuántas veces nos han alarmado con datos sesgados que solo les generan tráfico y ganancias?

El miedo es una defensa que los seres vivos hemos desarrollado durante miles de años para proteger nuestra integridad e incluso nuestra vida. Y los negocios descubrieron hace mucho que el miedo es la mejor materia prima: la gente compra «protecciones», soluciones, respuestas y hasta salvación. Entonces, ¿por qué no aprovechar ese mismo instinto primario con cualquier cosa? Como por ejemplo: perder tu trabajo por causa de la Inteligencia Artificial.

El mundo está interesado en la IA, la mayoría tiene dudas sobre qué significa para su futuro. Los creadores de contenido lo saben. Generan titulares sensacionalistas —»La IA te dejará sin trabajo«, «Robots inteligentes harán mejor tu trabajo«, «Primera IA que se rebela contra sus creadores», «¡La IA es un peligro para la humanidad!» jeje— y el algoritmo los recompensa. Más visualizaciones, más tráfico, más dinero. No es una conspiración. Es la lógica que genera dinero a los creadores de contenido.

La realidad técnica: El cuello de botella

ChatGPT y cualquier otro LLM funcionan así: tu teclado y tu pantalla son solo una «ventana». Los datos viajan miles de kilómetros hasta servidores donde sucede la verdadera inteligencia artificial. Tu dispositivo es apenas un intermediario que envía datos y recibe información procesada.

Ahora bien, del lado del servidor, la IA consume una cantidad brutal de procesamiento, energía y genera mucho calor. Por ejemplo, una computadora portátil moderna, por potente que sea, no puede ejecutar directamente un modelo de ChatGPT de forma fluida. Además, ese poder de procesamiento drena las baterías en minutos y genera un calor que necesita refrigeración adicional. Un robot independiente tendría que cargar toda esa potencia de computo, demasiada energía y gran refrigeración en su cuerpo. Hoy eso no es posible.

El problema para los robots humanoides es evidente: la única forma de que «piensen como humano» hoy sería estar conectados a internet constantemente, exactamente como tu celular. Y aquí viene lo crucial: eso genera retrasos en la respuesta. Imagina un robot en un incendio esperando a que el servidor procese su siguiente movimiento. No funciona.

La conclusión es simple: por lo menos en los próximos diez años no habrá tecnología física suficiente para un robot humanoide que imite al humano al 100%. Punto. Lo que sí existe son humanoides conectados a internet, con retrasos, dependientes de servidores remotos. Pero eso no es el futuro que los medios sensacionalistas venden.

Lo que la IA sí está haciendo

La IA está optimizando procesos específicos industriales exactamente como lo hizo el vapor en el siglo XIX y la electrónica en el XX. Es evolución tecnológica, no ciencia ficción. Pero aquí está lo importante: sigue siendo una herramienta. Y como toda herramienta, amplifica a quien la usa bien y expone a quien la usa mal.

En marketing veo esto todos los días. La IA ha democratizado el acceso: cualquiera puede crear campañas decentes y contenido con herramientas baratas. Pero el mejor marketing depende de algo que la IA no hace: observar el mundo todos los días, entender tendencias, ver la evolución de los usuarios, es decir ver lo que la IA no ve. Un buen marketero, uno creativo y visionario, siempre va a estar adelante de la IA porque ella solo aprende de lo que ya existe. No puede inventar lo que no se ha creado… aún.

Entonces sí, los malos marketers van a desaparecer. Los mediocres van a tener que mejorar. Pero los buenos, los que piensan diferente, los que observan, crean e innovan, van a prosperar. La IA no elimina profesionales, filtra. Expone a quien no aporta valor real.

Perspectiva desde la Industria

Como Ingeniero Electrónico, Programador y Marketero que convive con la IA todos los días, puedo decir que la IA es una herramienta extraordinaria que mejora cada día. Pero no será un «Skynet« o una «Viki«, al menos no a corto plazo. La tecnología física que tenemos hoy no alcanza y en al menos 10 años ese cuello de botella va a limitar robots que roben los trabajos físicos.

¿Va a eliminar trabajos? Por supuesto. Como lo hizo el vapor, la electricidad, como lo hizo el internet. Pero también nacen nuevos. Lo que sí puedo asegurar es que esa teoría de la «beca universal solo por existir mientras la IA hace todo» no creo que me toque vivirlo a mí. Y probablemente tampoco a ti.

El punto es este: la próxima vez que veas un titular sensacionalista sobre robots humanoides o la IA que se rebela contra la humanidad, recuerda que alguien está monetizando tu miedo. Y que la realidad, aunque menos espectacular, es mucho más interesante. Porque la Inteligencia Artificial no necesita ser «Skynet» para cambiar el mundo. Ya lo está haciendo.

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Sobre el autor:

Tony Jarquín es Ingeniero Electrónico, Programador y Marketero. Desarrolla software con IA para empresas y estrategias de marketing digital.
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