
Víctor Villicaña
En el pasado proceso electoral del 2 de junio, ambos partidos sufrieron la más dura derrota en su historia. El PRD fue el más afectado, pues perdió el registro y podría desaparecer del mapa político; el PRI obtuvo 196,904 votos y PRD 125,483, con un 10.6 y 6.7 % respectivamente en el caso de distritos locales, mientras que Morena obtuvo 528,692 votos, es decir el 28.6 %
El PRI no tuvo tampoco los mejores resultados. Tan solo en la Capital perdió todos los distritos locales, de los que al menos se esperaba el triunfo en 2 distritos. La mala o nula operación política del hoy dirigente Memo Valencia recibió simplemente lo que sembró; es decir, una derrota histórica, señalado además fuertemente de entregar al partido al oficialismo, y no dicho precisamente por este servidor, los priistas se cansaron de advertir que el no ir en alianza con PRD y PAN traería grandes afectaciones al partido y al resultado de la capital y sus distritos, amén del interior del estado, al señor Memo Caguamas se le señaló de actuar en beneficio de los guindas, aunque sin aportar pruebas, solo quedo en los señalamientos de sus correligionarios, quienes abiertamente mostraron su respaldo para el hoy actual alcalde reelecto Alfonso Martínez.
La decisión de ir con candidatos poco conocidos sin el respaldo de toda la militancia trajo sus consecuencias, salvo casos como el de Daniela de los Santos y Roberto Carlos López, que si obtuvieron una gran cantidad de votos, aunque sin lograr obtener la diputación para la que estaban contendiendo.
Ahora bien… ¿Que sigue para el PRI?, ¿quién le dará nuevamente un respiro a nivel estatal o está destinado a irse extinguiendo?
Vemos dos vías. La primera, un liderazgo fuerte de los priistas de cepa que pueda aglutinar a los inconformes y a los priistas que aun a pesar de la derrota siguen fieles al tricolor. Quienes aún muestran una fuerte militancia y actividad son la diputada Adriana Hernández Iñiguez, que por cierto figura en esta misma corriente de Sierra Arias, la diputada Daniela de los Santos Torres; el diputado Roberto Carlos López, con fuerte presencia en varios sectores, entre ellos los relacionados a la CNC, donde el formó parte además del interior del estado, el también diputado Jesús Hernández Peña, ex dirigente del partido, Adriana Campos Huirache; la diputada Samanta Flores , Olivio López Múgica, Mario Magaña; Diego Romeo Chávez, ex delegado del ISSTTE, Wilfrido Lázaro, ex alcalde de Morelia, entre muchos cuadros que seguramente buscaran reposicionar su partido, flanqueando a una figura que sea respaldada por su militancia.
Considero que uno de los militantes que conoce al priismo michoacano y que tiene tablas y madera para la negociación y el trabajo político, además de pertenecer a una corriente que tiene arraigo interno, es el Maestro Jesús Sierra Arias, Magistrado actualmente del TJAM, quien por cierto terminará su cargo en poco tiempo y que bien podría ejercer una influencia positiva en el priismo michoacano al haber sido Secretario de Educación, titular de la implementación del nuevo sistema de justicia Penal en Michoacán, presidente del TJAM y hoy magistrado del mismo; a quien se le ha vinculado fuertemente con el ex gobernador Jesús Reyna de encabezar su grupo político el interior del PRI y que bien podría formar una corriente fuerte en este partido .
Por último, y no menos importante, considero que hoy los partidos políticos, todos, deberán de abrir espacio a la ciudadanización, impulsar nuevos perfiles ciudadanos que tengan reconocimiento y aprobación de los michoacanos para presentar una oferta política fresca y acorde a la necesidades de sus representados, tratando de quitarse el estigma de acciones como las tomadas por sus dirigentes, de solo buscar el poder por el poder y la impunidad, como el líder nacional Alejandro «Alito» Moreno, que aseguró su espacio en las pluris mientras las bases vieron como su partido perdió catastróficamente su lugar como segunda fuerza y oposición al oficialismo.
El PRD da para otro análisis, pues la corriente silvanista perdió prácticamente en todas las candidaturas y los integrantes de su grupo político quedaron fuera en la contienda, comenzando por su hermano Antonio García Conejo.
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