
Merengue ayotzinapo
«La Grilla en Rosa» de Fabio -versión libre de gluten-
Por eso el periodismo en serio les cae tan gordito. La revelación en su columna semanal de la periodista Peniley Ramírez de un documento sin censurar («testar» llaman con mucho pudor en el lenguaje burocratez) puso patas para arriba al inutilín Alejandro Encinas y su nueva versión de la vieja versión del Caso Iguala.
Y es que en esa versión aparecen mensajes de texto entre los involucrados en el vandalicidio de que habrían participado militares acuartelados en Iguala en la desaparición de los restos desmembrados, no quemados, de los mal llamados estudiantes que andaban robando camiones en esa ciudad guerrerense.
Más aún: la orden de asesinarlos provino del alcalde de Iguala, el infame José Luis Abarca, cuya esposa es parienta del cártel de Guerreros Unidos, que se encargó de llevar a cabo la encomienda de matarlos y luego desaparecerlos.
Es el mismo José Luis Abarca que el Iluminado palomeó y apoyó para que llegara a ser presidente municipal impuesto por el mesías, todavía con las siglas del PRD, a pesar de todas las advertencias que se le hicieron del mentado Abarca y su narcofamilia y narconegocios. Ah, pero el chiste era ganar otra nómina municipal de la que se desviara dinero a la eterna campaña de Pejito.
Sobre la participación militar, la infiere porque algunos mensajes así lo sugieren: que los militares ayudaron a que se llevaran cuerpos al interior del cuartel de Iguala para enterrarlos en esos terrenos a los que los civiles no tienen acceso ni oportunidad de andar metiendo la nariz.
De acuerdo a lo investigado por Peniley Ramírez, habrían sido seis los cuerpos que se llevaron al cuartel, todo ello basado en los mensajes entre sicarios, sus jefes y algunos militares -esto último habría que tomarlo con reservas-.
Pues entre esta revelación y las órdenes de aprehensión que se pidieron para altos mandos militares y tropa por el Caso Iguala, en una obsesión más que certeza de Alejandro Encinas de culpar al Ejército también, el engrudo se le hizo bolas al régimen, pues enredaron más el de por sí enmarañado y amañado Caso Iguala.
Ya embarrado el Ejército, hay que recordar que es el mismo al que el peje le ha confiado un enorme poder y presupuestos para que sean su columna vertebral en su idea de quedarse tiempos extras y penalitas locas en la silla presidencial. ¿Confiaría usted en estos fulanos para que lo cuiden?
Y como para dejar claro que los usa de perros guardianes, el mesías bocón dijo que el Ejército nación, según su versión cómico-mágico-pentecostal de la historia patria, «para combatir a conservadores y fifís».
Los generalitos andan que hacen chilito con el rabo por lo que consideran una maltratada que les está poniendo el mismo gobierno por el que han renunciado a hacer su trabajo en seguridad y que les ordena ponerse de tapete ante cualquier narco pelagatos que amanezca con ganas de humillarlos. Me parece que el obseso Encinas y el Iluminado están estirando mucho la liga y en una de esas sus adorados militares le darían una desconocida como de perro guardián de noche.
Este desgobierno sigue explotando el Caso Iguala, sólo que tras haber engañado a las familias involucradas, éstas ya no están nada contentas con el accionar del gobierno y ya se les ve francamente hostiles hacia el mismo.
A ver en qué termina. Hagan sus apuestas.
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