Cuando estalló un conflicto armado en su aldea de la República Democrática del Congo, Blaise Matshieba Nduluyele decidió escapar a la carnicería. Cientos de personas, incluidos algunos familiares, fueron asesinados.
Su familia, no obstante, siguió codeándose con la muerte a lo largo de un recorrido por América del Sur hacia Estados Unidos. Durmieron en carreteras o en la selva. Se enfermaron y casi mueren de hambre. Encontraron cadáveres en el camino.
Cientos de africanos que escapan de la violencia y la pobreza en sus países han decidido evitar Europa y ensayar un camino más largo, igualmente peligroso, hacia Estados Unidos a través de América del Sur.
Optan por esa ruta después de ver que los africanos están siendo rechazados en su marcha hacia Europa, se ahogan en el Mediterráneo o confrontan el racismo.
Antes de la matanza, Nduluyele, quien tiene 34 años, trabajaba como vendedor en un mercado. Tuvo que suspender estudios en el campo de la medicina por falta de dinero.
Hablando en francés, dijo que no tenía otra opción que irse de Yumbi, en la ribera del río Congo, a 300 kilómetros de la capital Kinshasa.
Más de 500 personas fueron asesinadas durante tres días de enfrentamientos ocurridos tras la muerte de un jefe tribal, según las Naciones Unidas.
