Según estimaciones de la United Farm Workers, un millón de migrantes trabajaban en los campos de cultivo de California, pero desde finales de febrero, cuando comenzaron las redadas de la Oficina de Inmigración y Aduanas, el ICE, los campos comienzan a lucir vacíos.
“Hay mucha escasez de campesinos, ya se nota el cambio en las calles, como migrante prefiero perder ese día de trabajo, lamentablemente es una pérdida de ingreso para mi familia, pero prefiero eso que exponerme al peligro de ser deportada”, dijo Verónica Mota, campesina de California.
“Ya se está sintiendo la falta de trabajadores en algunos lugares, algunos trabajadores se han ido a donde no se escucha tanto ruido de inmigración”, aseguró Antonio Cortés, director de la United Farm Workers.
En California se cultivan tres cuartas partes de los productos que Estados Unidos consume y exporta.
El mayor temor de los dueños de los campos es que, a partir de mayo, cuando comiencen a levantarse los cultivos, no haya mano de obra para trabajar la tierra.
“Sí va a haber impacto, no tanto migratorio, lo miramos más en el área económica porque el ranchero va a tener que pagar más para detener a la gente”, admitió Adam Vegas, contratista y agricultor.
