Este fin de semana se desataron manifestaciones en todo el país: desde Monterrey en el norte hasta Yucatán en el sur, desde Acapulco en el oeste hasta Veracruz en el este. Estos bloqueos carreteros, mitines políticos, clausuras de gasolineras y todo tipo de reacciones de políticos y ciudadanos muestra un descontento generalizado por el aumento en el precio de la gasolina.
No ha habido un comunicado oficial desde el Ejecutivo frente al repudio que se observa en las calles. Así, mientras continúa este descontento, el país comienza el año con la preocupación por la fragilidad económica y las futuras consecuencias de las reformas estructurales en un hostil ambiente internacional.
A pesar de que José Antonio Meade, Secretario de Hacienda, aseguró que no habrá ningún impacto inflacionario por el aumento en gasolina, las voces de la oposición no tardaron en hacerse oír. Distintos perredistas, incluyendo a Alejandra Barrales, dirigente nacional del partido, se han pronunciado en contra de la medida. Jesús Zambrano, presidente de la cámara de diputados, instó por Twitter a los ciudadanos para que no consuman gasolina en los primeros días de enero y habló de hacer una revolución pacífica. También, el gobernador de la Ciudad de México, Miguel Ángel Mancera, se pronunció contra la sorpresiva medida:
Por su parte, el líder nacional del Partido Acción Nacional, Ricardo Anaya, se preocupó por el efecto inflacionario que puede tener la medida. A través de un comunicado, el político dijo:




